Hace unos días colgué
una entrada sobre la posibilidad de que
volviese a suceder otra desgracia como la de
Haití. Tanto el
New York Times como
otros medios de comunicación advertían de que muchas de las llamadas
megacities se encuentran en zonas vulnerables a la ocurrencia de desastres naturales. Ninguno de ellos mencionaba
Chile, un país con una larga historia de seísmos. Finalmente, ayer
a las 6.34 AM hora local, un terremoto de magnitud 8,8 azotó dicho estado sudamericano, muy cerca por cierto del
mayor seísmo ocurrido en el anterior siglo.
La causa del terremoto se debió al movimiento de la placa oceánica de Nazca bajo la placa Sudamericana en lo que se conoce como fenómeno de subducción (vía New York Times).
El
epicentro se situó cerca de la ciudad de
Concepción a una profundidad de 35 Km, pero sus efectos se expandieron hacia
áreas geográficas mucho más alejadas. En la capital, Santiago de Chile, la electricidad dejó de correr y hasta las primeras luces no se pudo observar las consecuencias de la catástrofe. Como ya sucedió con Haití,
la red respondió.
Google construyó una aplicación para ayudar en la búsqueda de desaparecidos: